Han pasado más de 50 años desde que apareció la guitarra eléctrica y su complemento imprescindible: el amplificador.

Los primeros guitarristas apreciaban la expresividad que les permitían los equipos valvulares, al poder tocar desde un "clean" cálido a un "overdrive" rugiente sin más que la pura dinámica de la ejecución.

Con el avance de la tecnología aparecieron nuevos amplificadores con realimentación negativa que elevaba la calidad HiFi del amplificador, sin embargo esto fue rechazado por la comunidad de músicos que apreciaban la posibilidad de distorsionar gradualmente. Es por eso que aún hoy son muy buscados esos amplificadores "Vintage" por la calidez y expresividad que permiten, y muchos fabricantes sacan reediciones de esos amplificadores.

La guitarra eléctrica está incompleta sin un amplificador, ya que ambos logran producir el timbre buscado. Es sabido que los amplificadores valvulares tienen un carácter especial que ayuda a conseguir sonidos más "vivos" tanto limpios como distorsionados. Esto es valorado por los profesionales que en su mayoría hoy día siguen usando amplificadores valvulares.

controles

La distorsión en un equipo valvular puede lograrse en el pre-amplificador, pero esta etapa siempre trabaja en clase A, por lo que el contenido armónico de la distorsión difiere ampliamente de la que se consigue en una etapa de salida clase AB saturada.

Adicionalmente esta distorsión no cuenta con la dinámica que presenta una distorsión producida en la etapa de salida, en cuanto a la sensibilidad al ataque de púa.

El problema es que para conseguir "esa" distorsión hay que saturar la etapa de salida, lo que implica niveles muy altos de volumen, lo cual no permite tocar en cualquier sitio, y trae problemas de adaptación de niveles con los otros miembros de una banda. Solo para citar algunos de los problemas que esto acarrea.

Es común ver guitarristas con equipos de 50 a 100watts que nunca pueden pasar del nivel 4 o 5 de su control de volumen y por lo tanto no pueden conseguir ese tono, y mucho menos ensayar en su cuarto o departamento sin molestar a los demás.

Hay paliativos como atenuadores intercalados entre el equipo y el parlante, pero ya que la mayor parte de la potencia se desperdicia en el atenuador, esto hace que se terminen agotando las válvulas mas rápidamente. Algunos fabricantes caducan su garantía si el equipo se usa con estos atenuadores. Algunos comentarios indican que al bajar la interacción de válvula, transformador y parlante, se pierde parte del tono.

La solución y la tendencia es utilizar equipos de menor potencia, para lo cual se debe entender como funciona el oído humano respecto a la percepción de volumen, para encontrar la potencia adecuada.

El oído percibe que el volumen baja a la mitad cuando se reduce la presión sonora SPL en 10dB.

Un equipo de 50, 70 o 100 watts suenan prácticamente igual de fuertes, tal vez impacte más la eficiencia del parlante usado, pero partiendo de una comparación en iguales condiciones, uno de 100 watts se oye solo 3dB mas fuerte que uno de 50 watts y ambos son demasiado fuertes, incluso para tocar en un escenario dado que hoy día se utilizan amplificadores de sala (PA) para ecualizar y amplificar la señal a la audiencia, por lo que el amplificador del guitarrista termina siendo microfoneado para la mezcla.

Para bajar 10dB o sea a la mitad de volumen percibido debemos pasar de 100 watts a 10 Watts Para bajar a la cuarta parte o sea la mitad de la mitad, debemos pasar de 100 watts a 1 watt, con lo cual habremos bajado 20 dB.

Es decir que un equipo en el rango de 1 a 10 watts sería lo indicado para poder tocar saturando la etapa de salida a un volumen razonable.

Es común escuchar comentarios respecto de que un equipo valvular suena mas fuerte que uno transistorizado de igual potencia. Esto es así y la explicación tiene que ver con las armónicas que el valvular genera, lo que aumenta la percepción de su volumen. El amplificador transistorizado estándar es "seco", es decir no agrega armónicas al sonido de la guitarra dentro del rango limpio, y cuando satura lo hace abruptamente introduciendo muchísima distorsión por intermodulación, la que ya no es tan placentera musicalmente si es excesiva.

Este análisis me entusiasmo a desarrollar un equipo que fuera capaz de saturar una etapa clase AB a volúmenes razonables, y a su vez tenga un buen rango de sonido limpio.